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Cuatro motivos por los que jamás te debes crujir los nudillos

Rodillas, codos, tobillos… todas las articulaciones de nuestro cuerpo nos han hecho alguna vez un “clac” y, en algunas ocasiones, esos sonidos son habituales si sufres, por ejemplo, de condromalacia en las rodillas.

Acto de crujir los nudillos
Acto de crujir los nudillos | Agencias

En muy raras ocasiones buscamos provocar esos chasquidos de manera voluntaria, solo por el placer de escuchar el sonido o porque creemos que nos desestresan. Esto, sin embargo, sí ocurre con los nudillos de las manos.

Seguro que conoces a alguien que lo haga, o tú mismo: se lleva una mano contra la otra, aprieta sobre los nudillos y… ¡zasca! concierto automático de “clacs”. Si, además, es persistente, cada cierto tiempo lo podrá hacer, pero todo tiene una explicación y, sobre todo, unos motivos por los que tú no deberías comenzar a hacerlo.

1.- Por qué ocurre: todas las articulaciones están recubiertas por un líquido sinovial, que es el encargado de hacer que fluya el roce entre las articulaciones y que no te duelan cuando haces cualquier movimiento. Es, básicamente, una especie de “aceite” que engrasa el engranaje de nuestras rodillas, codos, tobillos, muñecas, nudillos, etc., e impide la fricción entre los huesos.

Cuando te encuentras en una postura poco común, se reduce la presión de las articulaciones y los gases que están dentro del líquido sinovial crean unas burbujas para recuperar ese espacio perdido. Es precisamente la explosión de esas pequeñas burbujas de gas las que provocan el particular chasquido.

2.- Provocamos los chasquidos: cuando estos chasquidos ocurren de manera natural, es una respuesta automática del cuerpo que lleva a cabo para liberar la tensión producida por el espacio que están ocupando esas burbujas de gases.

Sin embargo, en el caso de los chasquidos provocados, como en los nudillos o en la espalda, llevamos a nuestras articulaciones a unas posiciones que no son naturales, lo que, a la larga, puede provocar daños mayores en ellas debido a un mayor desgaste respecto a una persona que no los provoca.

3.- La artritis, un mito: seguro que en alguna ocasión has podido leer que el chasquido continuo de los nudillos puede provocar artritis en las manos. Esto no es del todo cierto y, de hecho, no hay evidencia científica que así lo avale. Más bien al contrario.

En el estudio más reciente que existe al respecto, que data de 2011 y fue publicado en JABFM, se concluye, tras estudiar a 215 pacientes de entre 50 y 89 años durante un periodo de tiempo de cinco años, que el chasquido de los dedos no provocaba artritis, lo que pudieron comprobar gracias a las radiografías que les fueron haciendo de las manos durante ese tiempo.

4.- Pero, ¿y si duele?: en el caso de que al chascar tus nudillos estos te duelan más de lo normal, esto puede ser síntoma de que tienes algún problema óseo. Lo mejor, en esos casos, es dejar de leer soluciones médicas en Google y acudir a un especialista para que te dé un diagnóstico adecuado y un tratamiento solvente.

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