DESENGÁNCHATE DEL SOFÁ

DESENGÁNCHATE DEL SOFÁ

Los cinco hábitos que te dejan postrado en el sofá y cómo salir de él para ponerte en forma

El sofá se ha convertido en el enemigo de muchos o quizá la excusa de otros, pero existen rutinas para hacerle frente. Te hablo de los ‘es que’ que respondes cada vez que te preguntan: ¿Has salido a correr?

Una pareja viendo la televisión
Una pareja viendo la televisión | Agencias

Ya está bien de repetirlo ¿no? Si te dicen lo que tienes que hacer, las claves para lograr mantener esa rutina buscada, en definitiva, para salir de casa y ponerte a correr, parece que pasan por tus narices de forma inapreciable. ¿Cómo te vas a sentir identificado?

Tu cuerpo no ha llegado a pasar por ello, por tanto ‘no te cala’. En cambio, si te lanzan mensajes reconocibles, con los que te sientes identificado, igual tu reacción cambia. Por ello, esta vez no quiero darte las claves para lograr ser un ‘runner’, sino lanzarte aquellos hábitos que te dejan postrado en el sofá.

La interminable lista de tareas pendientes. Incluso si logras hacer frente a esos obstáculos, seguro que por el camino saldrán otros a los que tu llamas inesperados. A continuación, voy a dejarte algunos hábitos que conviven contigo en tu día, más bien que te acompañan en tu momento sofá. ¿Quizá alguno te suena?

Las cinco situaciones que te dejan pegado al sofá

1.- No desayunar: Dejaste tus entrenos para el fin de semana, pues es cuando crees tener tiempo para salir a correr. El problema viene cuando tienes la mala costumbre de no desayunar. No voy a entrar en si es mejor o peor salir a entrenar con el estómago vacío o no.

Tu cuerpo está acostumbrado a aguantar en ayunas hasta la hora de la comida, pero ¿y para salir a ‘cascarse’ unos cuantos kilómetros’? Si en algún momento pensaste en salir a correr manteniendo tu rutina alimenticia de la semana, puede que llegues a decir: ‘No tengo fuerzas… no saldré a correr y me quedo en el sofá’.

2.- Enganchado a tus redes: Estar en el sofá es un buen momento para revisar las redes sociales, pero ¿cuánto tiempo pasas chequeándolas? Los minutos pasan volando y quizá, durante esos 45’ que pasaste delante de la pantalla del móvil, ya podrías haberte atado las zapatillas, ido y vuelto de entrenar.

3.- Estrés por trabajar y por no trabajar: Salir a trotar parece más sencillo cuando sabes que no tienes que pasarte toda una jornada atado a tu escritorio, ello se traduce en estrés y en no saber de dónde sacar el tiempo para organizar tus entrenos.

Pero ¿y si tienes todo el tiempo del mundo? ¿Te estresas porque el tiempo pasa demasiado deprisa? El día se resume así: Todo el día tirado en el sofá y no lograste sacar un hueco para ponerte las zapatillas.

4.- Tengo el gym en casa: Tienes una cinta de correr en casa, por lo que puedes apurar tu momento sofá, pues no vas a tener que contar con el tiempo de desplazamiento al gym. ¿Te suena esta situación? “Cuando termine lo que están poniendo en la tele, me subo a la cinta”. El tiempo corre…

5.- ¡No descanso en toda la semana!: Cuando hablo de tomarte tus descansos, me refiero a que los repartas durante la semana. No vale que tus jornadas sean interminables y cuando sepas que puedes descansar, consumas ese tiempo tirado en el sofá. Aquí va la frase: “No paro en toda la semana. ¡Necesito descansar!”

Si conoces tus puntos débiles, quizá puedas tomar cartas en el asunto. Ahora bien, el momento sofá gusta, pero quizá guste más si se logra dosificar la dosis.

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