Yoga con cabras, yoga mientras bebes cerveza, yoga sin ropa, yoga con gatos… son solo algunas de las modalidades del yoga de las que ya hemos hablado en Correr y Fitness y que, a buen seguro, se nos quedan cortas entre tantas que existen.

En el caso de lo que hoy nos atañe, os venimos a presentar el Horse Yoga o, en castellano, practicar yoga con caballos. Bueno, para ser más concretos no se trata de hacer yoga CON caballos sino, más bien, yoga ENCIMA de los caballos.

 

Es precisamente este último matiz el que más polémica ha levantado en las redes sociales de las empresas – pocas – que se atreven a ofertarlos en Estados Unidos. En las fanpages de estas empresas se pueden leer opiniones negativas como estas:

“Esta práctica está explotando a los caballos para tu beneficio financiero, y eso no mola. Los caballos en tus vídeos no están cómodos y sólo se quedan quietos porque están bien entrenados. Solo puedo imaginar cómo lo que hacéis les daña los codos, las rodillas y los pies mientras vosotros escaláis y os dejáis caer por su espalda”.

O también

“Si pensáis que lo que hacéis está bien, tenéis un serio problema. Puedo ver que los caballos no están felices. Bajaos del caballo y haced yoga en vuestra esterilla de yoga en el suelo, que es donde se debe hacer el yoga”.

Y así sucesivamente, aunque también hay opiniones positivas, claro.

“Mi caballo no estaba para nada incómodo y parecía que se unía a la atención positiva que le dábamos tanto el ‘handler’ como yo, con las caricias y las rascadas en un precioso día. Estos caballos están muy, muy lejos de estar sufriendo algún tipo de abuso animal. Lo recomiendo para los amantes de los caballos y aquellos que piensan que conectar ambos mundos es positivo”.

No obstante, la filosofía que intentan establecer desde una de las pocas empresas que lo lleva a cabo en Estados Unidos, ubicada en Florida, es “fortalecer la unión entre el caballo y el humano a través de una serie de posturas de yoga, donde se combinan la meditación, el yoga, y la terapia equina para lograr una experiencia que no puede ser comparada”.

Además, desde esta empresa están realizando cursos de entrenamiento para futuros profesores de esta nueva disciplina a 2500 dólares por cuatro días de formación, por lo que no sería de extrañar que, en unos años, se haya extendido por buena parte de los Estados Unidos y haya llegado también a España.

Por lo que se puede apreciar en los vídeos y en las fotos de Instagram, quienes lo practican no tienen por qué ser precisamente expertos en montar caballos, sino que basta con un poco de pericia y unas nociones básicas de yoga para poder disfrutar de la experiencia.

Lo que sí que está claro es que quien lo realice deberá tener, al menos, bastante equilibrio para poderse poner de pie encima del caballo o, en caso contrario, hacer posturas más fáciles para empezar. ¿Terminará por llegar a España?