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Cuatro trucos infalibles para controlar lo que comes y no pasarte

Cuando empiezas no hay quien te pare. Te encanta comer. Pero a estas alturas ya sabrás que lo de zampar la cantidad que uno quiere no es lo más recomendable ni para el aspecto físico ni, por supuesto, para la salud. Pero, ¿qué puedes hacer para controlarte y no pasarte de la raya comiendo?

El tamaño (del plato) sí importa
El tamaño (del plato) sí importa | unsplash

Control, puede que más que una dieta lo que necesites sea un poco de control. Cuando te pones delante de la comida te vuelves insaciable. Tranquilo, nos pasa a todos. No sabemos si nuestras abuelas tuvieron algo que ver en esto con aquello de “¿Solo vas a comer a eso? ¡Uy, qué poco! Ven aquí, que te echo más”.

Puede que sí, y que ahí comenzase todo. Quizás desde entonces cualquier cosa que nos llevemos a la boca nos parezca poco. Y ahora que queremos cuidar nuestro tipín, ¿qué podemos hacer para no pasarnos comiendo?

No comer directamente de la bolsa

Una patata frita más y paro. Venga, otra. Va, la última. Y así va fluyendo una conversación contigo mismo hasta que te acabas la bolsa que agarras entre tus manos como si no hubiera un mañana. Mal, muy mal.

Para empezar, no deberías estar comiendo patatas fritas. Pero vamos a obviar eso. Y, en segundo lugar, apúntate esto: nunca comas directamente de la bolsa o el envase de sea cual sea el alimento que te estés metiendo entre pecho y espalda.

Si, por ejemplo, has comprado un paquete de frutos secos, lo mejor es que saques la cantidad que te vayas a comer (no vale vaciar la bolsa), cierres el envase y lo guardes para no seguir comiendo hasta acabártelo.

De esta forma, tendrás un mayor control sobre lo que estás ingiriendo, ya que lo estarás viendo con tus propios ojos y no tendrás la tentación de coger un poquito más. Recuerda aquello de “ojos que no ven, corazón que no siente” y te darás cuenta de la importancia que tiene que la comida y tú estéis cara a cara, sin envases de por medio con sus cantos de sirena.

No comer mientras realizas otra actividad

Claro que sí, ya sabemos que eres capaz de hacer varias cosas a la vez. Sin embargo, cuando estás comiendo lo mejor es que simplemente te centres en eso, en comer. Es como un encuentro íntimo entre los alimentos y tú.

Si en una cita estás 100% pendiente de tu ligue, ¿por qué no vas a hacer lo mismo con ese atractivo plato que tienes enfrente de ti y al que miras con ojos de deseo? No le hagas el feo de estar a otras cosas porque eso estará jugando en tu contra. No solo no disfrutarás de la comida, sino que engordarás más.

Si cuando estás sentado a la mesa realizas cualquier otra actividad como ver la tele, utilizar el ordenador o escribir por el móvil, estarás comiendo de forma automática. Además de que masticarás más rápido y engullirás más cantidad, al estar distraído el cerebro no procesará la actividad y no te sentirás saciado, con todo lo que eso conlleva. Así que, ¡atención plena a la comida!

Comer en platos pequeños

Por una vez en su vida tu cuñado tenía razón. Sí, en serio. Estaba en lo cierto con el comentario que hacía en cada cena de Navidad entre trago y trago de cerveza y que decía algo así como “Oye, pues dicen que si haces todas las comidas en platos de postre, adelgazas”. Cierto. No se lo reconozcas, pero no se equivocaba.

Lo de comerse una hamburguesa con queso, bacon y ketchup en un plazo pequeño no vale, eso es trampa. Pero un menú normal servido en plato de postre puede hacer que te sientas saciado comiendo menos cantidad.

Ya sabes, comemos con los ojos y eso hace que ver un recipiente pequeño lleno de comida que nos zamparemos al completo haga que nos sintamos satisfechos una vez que hemos dejado el plato limpio.

Comer al menos cinco veces al día

Suena a tópico, pero es una realidad. Si comes de forma repartida durante el día, evitarás darte atracones al entrar en la cocina después de muchas horas sin probar bocado. Como tus ingestas estarán repartidas a lo largo del día, no tendrás tanta necesidad de picar entre horas.

Con este truco llegarás a las comidas con menos hambre, controlando mucho mejor las cantidades que ingieres y, sobre todo, eligiendo sabiamente qué alimentos te llevas a la boca. Vamos, que con menos hambre pensarás mucho mejor y no abrirás la nevera o la despensa como si fueras Godzilla.

Ahora que ya conoces estos trucos infalibles para no pasarte comiendo, te toca ponerlos en práctica. ¡Hazlo sin miedo! No solo no pasarás hambre sino que te sentirás más satisfecho. Y recuerda que no se trata solo de no zampar en exceso, sino que la cosa también va de elegir alimentos saludables.

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