PROS Y CONTRAS

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Esto es lo que pasó cuando dejé de beber leche durante tres semanas

Casi todos los productos que nos rodean, y especialmente aquellos que consumimos diariamente, están rodeados de luces y sombras. El agua, los lácteos y el chocolate, son algunos de estos ejemplos que están en una línea muy fina que les separa de ser buenos o malos productos.

¿Tomar leche con galletas es bueno? | Pixabay

En internet encontramos millones de búsquedas relacionadas con los beneficios o perjuicios de consumir productos lácteos que desmoronan frases con las que hemos convivido toda nuestra vida como por ejemplo: “toma leche para crecer y fortalecer los huesos”.

Las sombras que se arrojan sobre el consumo de algo tan común como la leche son consecuencias graves para nuestra salud que van desde alergias y problemas digestivos hasta cáncer, entre otros.

“Si observamos a los animales, nos será más fácil comprender por qué debemos eliminar estos productos de nuestra vida diaria. Ellos toman leche solo a edades tempranas, y de su propia especie. Y los humanos, tomamos leche durante la etapa adulta y además de otra especie: la vaca. Estamos actuando en contra de la naturaleza”, explica en un artículo de opinión para la CNN Raquel Pérez de León, Licenciada en Nutrición, especializada en clínica y deporte.

La experta acaba este artículo de opinión añadiendo que “evitar el consumo de lácteos no es solamente una herramienta para bajar de peso, sino un aliciente para la salud”, pero ¿qué pasaría si dejásemos de consumir lácteos?

Una dieta sin lácteos

Una de las componentes de la revista Rodales Organic Life, Rebecca Straus, decidió dejar de tomar lácteos durante tres semanas ya que estaba harta de leer estudios que recogen lo malísimo que puede llegar a ser consumirlos diariamente. Esto es lo que pasó:

“El primer día me sentí limpia y satisfecha”, pero según pasaban los días sin introducir ni un solo alimento con leche y “saber que no podía tomarlos, solo me hizo querer comer productos lácteos mucho más”, dice.

Por supuesto, “vi que no tenía ningún control sobre mi misma” porque finalmente “estuve 11 días sin tomar productos lácteos y 5 días introduciendo en mi día a día uno”, afirma.

“La verdad es que no noté nada diferente en mi cuerpo, en los niveles de energía, mi peso estuvo constante, al igual que mi acné, y tampoco me sentía más o menos hinchada si tomaba o no esos productos”. “Pensaba que al menos notaría una diferencia en la piel o en mi tripa”, explica Rebecca.

Ideologías a favor y en contra de la leche

Tras concluir estas tres semanas sin ver ningún cambio, Straus volvió a consumir estos productos y a seguir buscando algo de información sobre el asunto.

En este artículo que recomienda leer sobre David Katz, director y fundador del Centro de Investigación para la Prevención y presidente de la American College of Lifestyle Medicine.

En el artículo explica que hay claramente dos ideologías entre los especialistas a la hora de hablar de productos lácteos. Aquellos que indican que los lácteos son buenos para los huesos, los músculos y la piel y que aporta vitaminas.

Por otro lado, están los detractores que señalan que los lácteos aumentan el riesgo de cáncer, riesgos cardiovasculares y que es algo poco natural.

Estas son las conclusiones del experto sobre este tema:

1.- Consumir o no lácteos depende del tipo de alimento, la cantidad y con qué otras comidas lo estamos comiendo.

2.- No hay evidencias de que tomar lácteos sea esencial para un adulto. De hecho poblaciones que beben agua, comen plantas, hacen ejercicio y están expuestos al sol, tienen huesos fuertes y medias muy bajas de cáncer y diabetes.

3.- No hay evidencias de que tomar lácteos mejore nuestra salud o dieta.

4.- Los detractores promueven alternativas como la leche de soja, pero no hay evidencias de que estas alternativas sean más beneficiosas que los productos lácteos que se consumen normalmente.

5.- Productos lácteos bajos en grasas: varios estudios muestran que los beneficios observados con las variedades bajas en grasa no se ven, o se ven atenuados, con las variedades abundantes en grasa.

“Personalmente, la mayoría de los productos que tomo provienen de las plantas y bebo casi siempre agua, esto no quiere decir que sea vegano”, pero “no voy ni a dejar de consumir ni excluir los lácteos de mi dieta”, agrega el experto.

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