EN CASO DE QUE SEAN FUENTEN DE DOLOR

EN CASO DE QUE SEAN FUENTEN DE DOLOR

¿El deporte es el mejor amigo de las cervicales o su peor enemigo?

Un movimiento mal hecho y ¡zas!, nuestras cervicales pueden convertirse en una fuente de dolor infinito... El deporte no siempre está de nuestro lado y hay que saber en qué casos nos puede ayudar a frenar una lesión cervical y cuándo la empeora.

Latigazo cervical
Latigazo cervical | Agencias

"Las lesiones más comunes del deportista son la tortícolis dolorosa, la sobrecarga muscular, esguinces cervicales, hematomas de tejidos blandos y musculares, contusiones óseas y finalmente fracturas vertebrales, lesión medular espinal cervical y lesiones del plexo braquial y nervios", enumera Dr. Juan Carlos Miangolarra Page, Jefe del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Universitario de Fuenlabrada.

Son traumatismos asociados a caídas en equitación, deportes de contacto como el boxeo o taekwondo y otros como el rugby, el ciclismo e incluso en ocasiones la natación. Ejecutar bien los movimientos puede transformar los beneficios en todo lo contrario.

Son lesiones tanto en estructuras óseas como en tejidos blandos que se producen con movimientos forzados de los existentes naturales. Pero no todo tiene por qué ser negativo, el deporte puede suponer también una gran ventaja para lograr una cervicales sanas, pues "es posible establecer un programa de rehabilitación basado en ejercicios de flexibilización, estiramientos, control motor propioceptivo de la movilidad, y finalmente potenciación que permiten mitigar el dolor cervical", explica el doctor Miangolarra.

El secreto estaría en la elección del deporte, debiendo evitar riesgos de choque o sobrecarga. El tai-chi, el yoga o la gimnasia servirían para lograr una reprogramación postural, siendo igualmente aconsejable aquellos que potencian la musculatura de la zona, como el pilares, la natación y otros que no expo en el cuello directamente como el tenis o el running.

En cualquier caso, hay que entrenar y preparar el cuello, fortalecerlo y conseguir flexibilidad. Para prevenir lesiones, la primera condición es la supervisión de la práctica deportiva para su ejecución técnicamente correcta, asociada a programas generales de la globalidad de la economía del aparato locomotor.

"De forma específica se compondría de programas mixtos de ejercicios de entrenamiento de la contracción isométrica (contracción resistida estática contra las manos, una toalla, o equipamiento de resistencia hidraúlico que no comprometa la musculatura de la cintura escapular), contracción dinámica que puede incluir equipamientos de resistencia dinámica de tipo hidráulico, o deportes como el remo, carrera...", recomienda el especialista del hospital de Fuenlabrada.

Se trata de conseguir un cuello robusto para evitar dolores que nos inmovilicen, uno de los síntomas que nos deben hacer frenar junto a las alteraciones de sensibilidad de las extremidades superiores. El dolor será nuestra guía, la primera señal, el que debe hacernos visitar al especialista para que reconozca la naturaleza de la lesión. No subestimes tus cervicales.

Gemma Añino | @Gac_md | Madrid | 11/01/2016

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