LINDY HOP, BALBOA, BLUES O CHARLESTÓN

LINDY HOP, BALBOA, BLUES O CHARLESTÓN

Libérate del estrés y recupera el buen humor a ritmo de swing

La música swing está de moda y por extensión su original forma de bailarla. Lindy Hop, Balboa, Blues, Charlestón, Jive o Solo Jazz viven un boom que multiplica el número de escuelas, profesores, workshops y eventos temáticos. Libertad, alegría, deporte y un ambiente sano y distendido son algunos de los secretos de su éxito. Nos sumergimos en este ritmo originario de los años veinte que ha vuelto para liberarnos del estrés reinante.

Swingmaniacs
Swingmaniacs | Andrea Pérez

El swing surgió a finales de los años veinte y desarrolló una profunda cultura a su alrededor que sedujo al pueblo afroamericano. Esa forma vertiginosa y libre de bailar, a veces en lugares clandestinos, suponía toda una reivindicación de un colectivo oprimido que bailó hasta conquistar sus libertades. En los años 90 el descubrimiento del clásico del cine "Hellzapoppin", y un anuncio de la marca de ropa GAP volvieron a ponerlo de moda . Hoy su colectivo de seguidores crece de forma exponencial.

Poniendo distancia con otros bailes de carácter social, aficionados al Lindy Hop, el Balboa o el Charlestón defienden con pasión que su mundo es único y crea adicción. Gas y Alba, responsables de Bigmamaswing; y Jana Grulichová, socia de Swingmaniacs; comparten con Correr y Fitness algunos motivos por los que acercarse al mundo del swing.

Gas y Alba de Bigmamaswing

1. Bailar swing es un ejercicio completo
La variedad de movimientos y ritmos lo convierten en una actividad física perfecta. Para Gas y Alba "bailar a 250 bits por minuto en competiciones o shows hace imprescindible tener una buena condición física". Jana Grulichová añade que "mucha gente pierde peso bailando swing", y que el trabajo de piernas, brazos y torso es muy considerable.

2. Las opciones de conocer gente nueva se multiplican
Bailar swing es una buena forma de ampliar tu entorno social. Tanto en las clases como en las actividades colectivas que se organizan, el ambiente es distendido. Alba asegura que "la gente va buscando amigos" y en la pista lo único que importa es el baile. Jana confiesa que "es fácil encontrar médicos, ingenieros o abogados bailando swing", todos unidos por la pasión por este ritmo.

3. Mejora el estado de ánimo
Bailar Lindy, Balboa o Charlestón mejora considerablemente el estado de ánimo. "Verlo es muy divertido y practicarlo aún más" nos cuenta Jana. Mucha gente se acerca a este mundo buscando desconectar de la rutina laboral a través de la actividad física. Bailar hace que segreguemos endorfinas y nos ayuda a sentirnos más felices.

4. Es un hobbie barato
Es una afición barata, con muchas actividades gratuitas y clases a precios muy razonables. Se puede hacer deporte y socializar y no se necesita demasiado tiempo para aprender. Gas y Alba aseguran que algunos alumnos se lanzan a las jam con apenas tres o cuatro clases.

5. No hace falta ir con pareja
Los bailes asociados al swing son muy libres y cada uno puede trabajar su propio estilo. No se suelen bailar más de dos canciones seguidas con la misma persona, lo que facilita la rotación en la pista. Además, tal y como explican Gas y Alba, "en swing hay una persona que lleva y otra que sigue, sin importar el género, lo que hace que encontrar con quién bailar sea muy fácil". No hay tanto elitismo como en otros ambientes y todo el mundo baila con todo el mundo, al margen del nivel que tenga.

Gas y Alba en un backflip

6. La música es un plus
El swing es un género musical lleno de matices. Para Gas, "a cualquiera que le guste la música le motivará acercarse al mundo del swing porque tiene muchos colores y una riqueza impresionante".

7. Hay un sinfín de actividades
Las escuelas y los profesores organizan constantemente clases magistrales, workshops con profesores extranjeros, jam session de baile para practicar o los conocidos como clandestinos. Jana nos explica que los más de 3.000 alumnos de Swingmaniacs abarrotan todas las actividades, triunfando especialmente el "Crazy Weekend", tres días non stop de música y baile en una casa rural donde más de 250 personas bailan y conviven.

8. Cultura y estética vintage
La adicción que genera el swing es tal, que los que se adentran en la cultura que hay detrás terminan rebuscando en sus orígenes adoptando la estética de los años 30 y 40. Es habitual ver en las jam session looks de época en peinados, zapatos y vestuario. Alba y Gas confiesan que "no es necesario, pero casi todo el mundo termina llevando algún pequeño detalle o complemento identificativo de esos años". "Es un hobbie muy completo porque al final implica música, baile, estética y cultura. El background de los lindyhopers es muy amplio", puntualiza Alba.

Anabel Poveda | @anabelpoveda | Madrid | 23/06/2015

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