Septiembre es el mes de volver a muchas cosas y entre ellas a eso que nos apasiona: nuestro deporte. A menos que seamos profesionales, en ese caso llevaremos desde agosto en la vuelta al ciclo deportivo. La gente que realiza una actividad deportiva que le apasiona y es enriquecedora, no cabe duda que están deseando volver, a pesar de la conocida y temible pretemporada.

Da igual el deporte que practiques: tenis, hockey, balonmano, fútbol, rugby… todos tenemos que sufrir, antes de volver a los campos (o a nuestros respectivos lugares de competición), la tan odiada pero necesaria pretemporada. Tampoco tiene importancia la edad que tengas, en la categoría o nivel que juegues.

La importancia de la pretemporada reside tanto a nivel físico, que es el más evidente, como a nivel técnico, táctico y psicológico, aunque a priori nos pueda parecer una idea insufrible o que nuestro entrenador quiere cargarse a la mitad de la plantilla. Pero, además, hay un punto muy importante y es que esta etapa sirve para prevenir lesiones y, por lo tanto, mejorar el rendimiento durante toda la temporada.

Si nos lesionamos en mitad de la temporada, inevitablemente, tenemos que parar nuestra rutina de entrenamientos por un tiempo determinado. Y al no poder ni siquiera entrenar, nuestro equipo pierde un jugador y nosotros nos perdemos disputar equipos y bajamos nuestro rendimiento deportivo. Por eso, para que esto no suceda es esencial una buena pretemporada haciendo hincapié en varios aspectos.

Entrenamiento | Pixabay

Si el deporte que vamos a realizar este año ya lo hemos practicado antes, sabremos casi perfectamente qué parte de nuestro cuerpo solemos lesionarnos o notamos más débil con más frecuencia. Tenlo muy en cuenta puesto que el cuerpo humano tiene memoria y por tonta o pequeña que haya sido la lesión tendremos más posibilidades de repetirla si no nos cuidamos a conciencia. Y, lo peor, que esta se haga más grande.

La pretemporada es el momento de educar nuestra forma de entrenar, de aprender a hacerlo. Por eso, en la puesta a punto del deportista se han de cuidar diferentes aspectos de la preparación física, donde lo más importante es el fortalecimiento muscular. Te enseñamos qué puedes hacer en la pretemporada para estar a tope todo el año y disminuir los riesgos de lesión:

1. Toma de contacto e inicio

Es muy importante tener en cuenta que para no lesionarnos en la pretemporada debemos tener una exigencia progresiva hasta alcanzar el estado óptimo necesario. Obviamente esta exigencia debe ser constante para el rendimiento deportivo. Si nos lesionamos al empezar no conseguiremos ningún estado, es decir, debemos empezar a entrenar con intensidad, sí, pero también con cabeza, conociendo nuestros límites físicos y con una intensidad progresiva para no sobrecargar al músculo.

Este es un principio básico. Lo normal es que tu entrenador y/o preparador físico ya haya planteado una pretemporada bajo esta esencial premisa. Pero siempre puede darse el caso de que, por lo que sea, empieces tus entrenamientos más tarde que el resto de tus compañeros, y debes ser consciente del tiempo que llevan entrenando los demás y exigirte en medida de tus posibilidades, sin llevarte excesivamente al límite.

Jugadores de fútbol americano calentando | Pixabay

2. Calentar antes del entrenamiento

Es imprescindible preparar el cuerpo antes de un entrenamiento. No puedes empezar a entrenar, más aún si es un entrenamiento de pretemporada, sin calentar antes. En un entrenamiento colectivo, preparado y supervisado, debería estar incluido. Si no lo está o llegas tarde por cualquier motivo, hazlo por ti mismo. Un calentamiento activo como unas vueltas al campo y estiramientos a conciencia, son lo mejor para preparar el cuerpo antes de empezar con la actividad física.

En este punto es también totalmente necesario que seamos conscientes de nuestro cuerpo y nuestras lesiones del pasado. El cuerpo tiene memoria por lo que estas zonas serán más sencillas que se lesionen. Debemos tener en cuenta qué partes de nuestro cuerpo están 'estropeadas' para prestarles más atención y mimo a la hora de prepararlas, sobre todo si es un deporte de contacto.

Ejercicio en el suelo | Pixabay

3. Trabajar fuerza y propiocepción

Es tan importante el entrenamiento técnico de nuestro deporte como el que realicemos fuera de nuestro nicho. El trabajo de fuerza, así como el de propiocepción son básicos a la hora de evitar lesiones.

Un músculo, hueso o tendón se daña con muchísima más facilidad si no está preparado para soportar la intensidad que tu deporte requiere. Por eso, es muy importante trabajar con peso. Pueden ser todo tipo de ejercicios, con el mismo peso corporal, con más intensidad o con mayor dificultad o con peso extra, todo dependiendo del ejercicio y siempre en medida de nuestras posibilidades. Es muy importante, además, que intentemos trabajar la fuerza aplicada a nuestro deporte. Por ejemplo, no debemos confiar la fuerza de un músculo en las máquinas estáticas con un movimiento dirigido único. Estas, sólo trabajan de una forma y siempre igual lo que finalmente hace que pienses que fortaleces, pero que en el movimiento de tu deporte (como un pase en rugby) no te sirva simplemente subir y bajar un brazo. Por todo esto, es muy importante, como decíamos, aplicar la fuerza a movimientos de nuestro deporte. Tanto en fuerza como en propiocepción.

En la propiocepción tenemos un tipo de entrenamiento neuromuscular, donde trabajamos el músculo con desequilibrio, fortaleciendo tendones, y además, que nos hace ser consciente de nuestros músculos. Elementos como el posu serán tu mayor aliado.

hombre levantando pesas | Sinc

La pretemporada también es el momento de 'hacer equipo', de crear ese sentimiento de pertenencia a un grupo, conocer a la gente nueva e integrarla. Es el tiempo para trabajar a fondo la técnica individual y táctica colectiva. De entrenar, pero sobre todo de aprender a entrenar. Aprender a diferenciar cuál es la mejor opción a seguir para nosotros y llevarla a cabo de manera rentable.

Rugby | Pixabay

Además, hay algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de entrenar que son tan sencillos y obvios, que pueden llegar a resultar inútiles. Sin embargo, podrían acabar pasándonos factura si no les damos la importancia que merecen. Un ejemplo de ello es llevar el equipo necesario para realizar tu deporte, así como el calzado, las protecciones o cualquier cosa que sean necesarias. También es muy importante cuidar tus hábitos de alimentación, sueño, hidratación y recurrir a profesionales si son necesarios.

Cabe mencionar que en deportes profesionales tan ligados a lo comercial como el fútbol, las lesiones en la pretemporada suelen suceder por exceso de partidos amistosos o malas planificaciones en cuanto al tiempo de descanso y de exhibición. Pero en un deporte amateur si sigues estos consejos, seguro que estarás a tope y tendrás una temporada maravillosa. ¡A jugar!