A muchos de los que se inician en el yoga les supone una barrera el hecho de que este tipo de ejercicios no potencien la musculatura a alto nivel. Si bien es cierto que esta disciplina fortalece el conjunto muscular del cuerpo y favorece la higiene postural, practicando yoga no se logran unos bíceps de escándalo ni unos gemelos dignos de jugadores de fútbol profesionales.

Sin embargo, un nuevo sistema ha dado al traste con este ‘inconveniente’. Se llama ‘budokon’, un nombre que, aunque a priori suene como algo desconocido, en cuanto se empieza a poner en práctica genera tanto bienestar físico y mental que resulta casi imposible dejarlo.

Tras las siete letras que componen el ‘budokon’ –cuya traducción al español sería ‘camino del guerrero espiritual– se esconde una disciplina de lo más completa que recoge lo mejor del yoga, los beneficios de la meditación, las ventajas de las artes marciales y la fortaleza que se adquiere simulando movimientos que se pueden identificar en el mundo animal.

Así, el ‘budokon’ requiere de grandes dosis de equilibrio, una habilidad que el yoga potencia gracias a la enorme atención que le presta a la alineación y control del propio cuerpo, sobre todo entre una pose y la que la sucede a continuación. Entre algunas de las posturas que se realizan en esta fase aparece la del triángulo invertido, que se logra alejando los pies de las manos apoyadas en el suelo hasta formar con la pelvis un ángulo de 90 º –la cabeza debe quedar entre los brazos–.

En los ejercicios provenientes del yoga, el ‘budokon’ también asimila la mítica postura de la cobra: tumbados boca abajo se levanta la parte superior del tronco apoyando las manos en el suelo de tal manera que la espalda se lleve hacia atrás todo lo posible.

 

Para unir cada una de las poses se puede recurrir a los movimientos animales citados con anterioridad. Así, por ejemplo, en el ‘budokon’ son frecuentes los desplazamientos a ras de pavimento, simulando los deslizamientos de un primate que camina a cuatro patas o de un reptil serpenteante. También se puede imitar a los anfibios para fortalecer piernas y glúteos: partiendo de una postura en cuclillas, se salta hacia delante lo más lejos que se pueda y se vuelve a la posición inicial sin apoyar las manos en el suelo.

Aunque parezca un cúmulo de complicados ejercicios, en el ‘budokon’ aún hay espacio para acoger a las artes marciales. Según Sensei Donato Helbling, experto en esta práctica y cinturón negro en ‘budokon’, se practica una “secuencia de puños y patadas de boxeo, kárate y taekwondo estilo olímpico con la inteligencia y eficacia de las técnicas de combate en el piso [suelo] que caracterizan al yuyitsu”.

 

Los beneficios del ‘budokon’ son tantos que celebridades del mundo internacional como la actriz Jennifer Aniston han llegado a afirmar que el secreto de su envidiable figura es la práctica de esta disciplina. Hace algunos años, encontrar gimnasios o escuelas donde se impartieran clases de ‘budokon’ era casi imposible, pero ahora han proliferado los lugares donde se pueden poner en práctica sus dogmas.

El ‘budokon’, cuyo nacimiento se debe al californiano Kancho Cameron Shayne, también favorece el equilibrio mental a través de la meditación. De esta manera se cumple el latinismo mens sana in corpore sano, ya que a la vez que se potencia un cuerpo saludable y en forma también se cultiva la psique. La alimentación, como no podía ser de otra manera, también encuentra su propio hueco en una disciplina muy completa que acumula seguidores en todo el mundo.