Durante nuestro entrenamiento fitness protegemos nuestros pies con las mejores zapatillas, nuestras piernas con rodilleras y medias de compresión y nuestros brazos con coderas y muñequeras. Vaya, que nos convertimos en todos unos Iron Man del deporte con tanta protección. Sin embargo, ¿qué pasa con nuestras manos?

Aunque no lo creas, tus manos sufren un gran desgaste cuando entrenas. Gracias a ellas somos capaces de coger barras, sostener mancuernas, soportar nuestro peso durante una sesión de dominadas, trepar por cuerdas…Y aunque siempre deberías protegerlas, hacerlo resulta obligatorio, máxime cuando nos sudan.

Y es que dicho sudor puede hacer que suframos accidentes a la hora de levantar pesas o de sujetarnos a los diferentes aparatos con los que llevamos a cabo nuestra rutina fitness.

Las gimnastas tienen a su disposición los tres formatos en las competiciones. ¿Alguien da más? | Wikimedia

¿Cómo protegerlas y a la vez huir del sudor?

Aunque hay multitud de métodos naturales para intentar disminuir la sudoración excesiva de las manos, vamos a centrarnos en aquellas opciones a nuestro alcance que tienen que ver con el equipamiento deportivo. Así pues, para evitar el sudor en las manos y protegerlas para que no sufran daños y no se nos resbalen o desestabilicen los elementos que vayamos a manejar, encontramos dos opciones: guantes o carbonato de magnesio.

Pros y contras de los guantes

Aunque mucha gente cree que su uso es puro postureo si no eres culturista, lo cierto es que unos guantes (todos ellos dejan al descubierto tus dedos por lo que también podríamos llamarlos mitones) mejorarán mucho tu entrenamiento. Sus ventajas son las siguientes:

- Evitan que el sudor traspase al suelo o a la pesa evitando así posibles resbalamientos o caídas innecesarias.

- Te protegen de callos, heridas o roces.

- A nivel higiénico, evitan el contacto con posibles gérmenes o bacterias. Ten en cuenta que no todo el mundo limpia los aparatos una vez ha terminado de usarlos en el gimnasio.

Pero como todo en la vida fitness, los guantes también tienen sus inconvenientes:

- Menor sensación de control. Aunque todo es cuestión de acostumbrarse, al no notar la piel contra la pesa (o cualquier otro aparato) esto nos lleva a pensar que no estamos agarrándolo bien.

- Posible aparición de hongos. Verdad es que gracias a ellos no tocamos el sudor que haya podido dejar la persona que estaba antes que nosotros realizando el mismo ejercicio. Sin embargo, hay que tener cuidado porque nuestra mano sigue sudando aunque esté cubierta por el guante. Tendremos que quitárnoslos y ponérnoslos de nuevo cada vez que finalicemos un ejercicio y deberemos lavarlos después de cada sesión.

Si te decides por ellos para proteger tus manos, deberás pensar qué tipo de guante te interesa más. Aquí los tres tipos más extendidos:

- Guantes de fitness: Podríamos decir que son los más básicos. Se caracterizan por ser muy ligeros, transpirables y acolchados, pero su protección es más básica que la de los siguientes diseños.

- Guantes de musculación: Se diferencian de los primeros en que protegen especialmente la muñeca por lo que disminuye el riesgo de lesiones.

- Guantes específicos para pesas: Son prácticamente iguales a los anteriores, pero son un poco más ligeros. La protección en la zona de la muñeca y en la palma de la mano es superior a la de los otros dos modelos.

Pros y contras del carbonato de magnesio

Antes de comenzar, decir que es un sólido blanco que se produce en la naturaleza como un mineral (que no se diga que el saber no ocupa lugar en el mundo fitness). Conocido popularmente como tiza, su uso se popularizó primero entre los que practicaban escalada en roca, gimnasia rítmica, halterofilia y atletismo en las categorías de lanzamiento de jabalina, de disco y de martillo. Sin embargo, a día de hoy es un elemento imprescindible en cualquier gimnasio que se precie.

Sus ventajas son:

- Suele ser más barato que los guantes.

- Lo encontramos en diferentes formatos: polvo, sólido o líquido.

El primero es el más extendido aunque hay gimnasios que prohíben su uso ya que ensucia mucho y además hay que aplicarlo continuamente para que cumpla con su función. El segundo genera menos residuos y dura más tiempo; y el tercero es muy práctico porque con una pequeña cantidad conseguimos una protección mayor y más prolongada.

- Se puede utilizar directamente en el suelo o en otras zonas del cuerpo. Por ejemplo, la espalda o el cuello cuando apoyamos en ellas las pesas.

Inconveniente:

- No actúa de la misma manera en cada persona. Cada mano es un mundo y dependiendo de eso habrá que utilizar mayor o menor cantidad.

Resumiendo, lo mejor es que pruebes ambos y decidas si eres más de guantes o de carbonato de magnesio. Porque en el fitness como en la vida, para gustos, colores.