Estamos hartos de ver en televisión anuncios que nos alertan de lo antiestéticas y molestas que son las varices (y de paso vendernos alguna crema ‘milagrosa’). Sin embargo, más importante aún es que no son nada buenas para tu salud. ¿Por qué? Empecemos por el principio.

¿Qué son las varices?

Me alegra que me lo preguntéis. Las varices son una insuficiencia venosa periférica que se concentra en las piernas. Son dilataciones de las venas que, por diferentes causas, no cumplen con su función de llevar la sangre de vuelta al corazón cuando ésta se encuentra en nuestras extremidades inferiores. Así pues, la sangre se acumula, las venas se dilatan y se vuelven tortuosas. Genial.

¿Por qué aparecen?

Las varices hacen acto de presencia cuando nuestro retorno venoso falla. Y es muy fácil que esto pase por una sencilla razón. La posición erguida del ser humano hace que la sangre que está en nuestras piernas tenga que luchar contra la fuerza de la gravedad para llegar al corazón.

Para esta ardua labor, la sangre cuenta con dos ayudas: unas válvulas venosas internas que impiden que retroceda y los músculos de las piernas que se contraen para empujarla hacia arriba. Sin embargo, una mala alimentación, el tabaco, el alcohol, la vida sedentaria y factores genéticos pueden dar al traste con estos ayudantes.

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¿Cómo ejercito mis piernas para aliviar las varices?

Y digo aliviar, que no curar, porque esta condición venosa es muy difícil de eliminar permanentemente (existen operaciones para los casos más complicados y graves). Pero si eres constante y refuerzas el tono muscular de tus piernas puedes lograr una gran mejoría.

- Movimiento de pedaleo

Tumbado en el suelo, eleva tus piernas y realiza el mismo gesto que harías con ellas como si estuvieses pedaleando en una bicicleta. Eso sí, hazlo enérgicamente para poner a circular la sangre. Haz de 10 a 15 repeticiones.

- Giros de piernas

Tumbado en el suelo, levanta una pierna estirada formando un ángulo de 90º con el suelo. En dicha posición, haz giros con la misma en el sentido de las agujas del reloj. Repite con la otra pierna. Realiza de 15 a 20 giros con cada extremidad inferior.

- Separación de piernas

Tumbado en el suelo, realiza con tus piernas el mismo movimiento como si estuvieses nadando a crol. Elévalas unos centímetros del suelo y repite el ejercicio entre 10 y 15 veces.

- Ponerse de puntillas

Sin moverse del sitio y de pie. Repite el movimiento entre 15 y 20 veces.

- Poner el peso en los talones

Como el anterior, hazlo de pie y sin moverte del sitio. Haz entre 15 y 20 repeticiones.

- Flexiones de pies

Sentado en una silla y con los talones apoyados en el suelo, levanta la punta de los pies, luego bájalas y levanta los talones. Haz 20 repeticiones.

- Flexiones de los dedos de los pies

Con las piernas estiradas, flexiona y extiéndelos, alternativamente. Primero los de un pie y luego los del otro. Repítelo 20 veces.

- Movimiento de pies

Sentado en una silla, separa y junta las puntas de los pies entre ellas. Con 20 repeticiones es suficiente.

También mejora considerablemente la circulación caminar, practicar natación o ciclismo y correr.

Prohibido si tienes varices

Si ya sufres esta condición venosa, sería conveniente que evitases los siguientes deportes:

- Aquellos que requieran o puedan conllevar contacto físico provocando riesgo de hemorragias por rotura. Tales como el fútbol, balonmano, hockey, rugby y boxeo.

- Aquellos con movimientos repetitivos o saltos bruscos que hacen que los pies se golpeen bruscamente contra el suelo lesionando así las válvulas venosas. Ejemplos de esto serían el tenis, pádel, step, baloncesto y voleibol.

- Aquellos que, en posición estática, requieren un gran esfuerzo físico: pesas o halterofilia.

- Aquellos que requieren de posiciones forzadas. Tales como motociclismo, equitación y piragüismo.

Además, intenta utilizar siempre calzado cómodo (evitando los tacones y las suelas totalmente planas) y procura no llevar pantalones muy ajustados porque al comprimir la pierna dificulta el retorno venoso.